Sófocles: Antígona.

30 Sep
-Entonces, ¿te atreviste a transgredir estas leyes?
-No fue Zeus,
en modo alguno, el que las dictó, ni la Justicia que habita junto a los
dioses. Ni uno ni la otra dieron estas leyes a los hombres. Y yo no
creía que tus proclamas tuvieran una fuerza tal que, siendo tú mortal,
pudieras pasar por encima de las leyes no escritas y firmes de los
dioses. No son de hoy ni de ayer, sino de siempre, y nadie sabe a partir
de qué instante aparecieron. ¿Acaso había yo, por temor a la voluntad
de hombre alguno, de arriesgarme al castigo de los dioses? Puesto que ya
sé que tengo que morir, aunque tú no lo hayas decretado, si voy a
hacerlo antes de tiempo, por beneficio lo tengo, pues la que, como yo,
vive en medio de numerosos males, ¿cómo no saca beneficio de la muerte?
Así pues, para mí al menos, el alcanzar este destino no es un pesar; al
contrario, si yo consintiera en dejar insepulto el cadáver de mi
hermano, de eso sí que sentiría dolor y de nada más. Y si a ti te parece ahora que estoy actuando con necedad, te diré que soy culpable de locura a los ojos de un loco.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: